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El romance epistolar de Antonio Berni

Sábado 31 julio, 2021 |

En el 116º aniversario del nacimiento del artista plástico rosarino, presentamos Cartas de Antonio: un homenaje sonoro realizado por el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa y Sonidos de Rosario.

 

En los meses previos a su muerte, Berni dejó testimonio de su enamoramiento en cartas donde se mezcla la melancolía, el amor, y la nostalgia. En el 116 aniversario de su nacimiento, le pedimos a tres referentes de la cultura local Chiqui González (directora de teatro, ex Ministra de Innovación y Cultural de la Provincia de Santa Fe y creadora de la muestra itinerante “Berni para niños), Fede Leites (artista, músico y performer)  y Guillermo Peñalves (actor) la lectura de tres de estas misivas amorosas dedicadas a la anónima destinataria de su encantamiento: Graciela Amor.

Berni tenía más de 75 años cuando se enamoró de su modelo, una mujer de 40. El consagrado artista apeló al arte para intentar conquistarla. Le escribió más de treinta cartas en las que el artista creó dos nuevos personajes: Antón Pirulero, su propio alter ego, y Graciela Amor, la destinataria de su pasión. 

Elegimos compartir tres de estas cartas, escritas por Antonio entre abril y junio de 1981. Los textos seleccionados fueron publicados en el número 18 de la revista de artes visuales Ramona (noviembre de 2001). 

Cartas de Antonio es un homenaje sonoro realizado por Sonidos de Rosario y Centro Cultural Roberto Fontanarrosa, Secretaría de Cultura y Educación, Municipalidad de Rosario. 

 

Berni, las cartas de un adelantado

Nacido en Rosario el 14 de mayo de 1905 pasó su infancia en Roldán, en casa de sus abuelos maternos cuando su padre -un sastre italiano- viajó a su patria en 1914 para volver a los dos años. 

En Rosario, Berni había hecho su primer aprendizaje con Eugenio Fornells y lo continuó en el arte del vitraux en el taller de Buxadera, un maestro de esa técnica. Entre 1920 y 1923 realizó sus primeras muestras individuales y 1925 viaja a España con una beca del Jockey Club rosarino; expone primero en Madrid y después en París, concurre al taller de André Lothe y se radica un tiempo en Arcueil para regresar a la Argentina y retornar poco después a París. Allí conoce y entabla amistad con Louis Aragón y André Bretón y adhiere al surrealismo a la vez que se interesa por la obra de Giorgio De Chirico y forma parte del grupo de artistas con firmes convicciones de izquierda. Con el bagaje plástico y cultural regresa al país en 1930 y funda en Rosario la Mutual de Estudiantes y Artistas Plásticos, de la que formarían parte nombres luego relevantes del arte en Rosario como Gambartes, Grela, Ouvrard y muchos otros.

La profunda crisis iniciada en 1929 y la secuela de pobreza y desocupación en el campo y las ciudades, lo llevaron a reflejar esos momentos en obras emblemáticas como “Manifestación”  y “Desocupados”. Recordando eso, en 1976 dijo: El artista está obligado a vivir con los ojos abiertos y en ese momento, en  la década del 30, la dictadura, la desocupación, la miseria, las huelgas, las luchas obreras, el hambre, las ollas populares creaban una tremenda realidad que rompían los ojos”. Iniciaba así el realismo social en su obra. 

De allí en adelante, Berni fue un permanente adelantado: experimentó en técnicas como el collage, pintó retratos de una alta calidad plástica y dio vida a dos personajes icónicos a los que dedicó varias obras en distintas etapas: Ramona Montiel y Juanito Laguna; pintó la pobreza y la devastación forestal en Santiago del Estero; reflejó la marginalidad en las ciudades y en Nueva York, la opulencia consumista que también retrató críticamente. Obtuvo premios nacionales e internacionales como el de grabado en la Bienal de Venecia de 1960, mientras su nombre adquiría reconocimiento y prestigio en Europa y Latinoamérica y sus exposiciones se sucedían en Europa y Estados Unidos y su figura era valorada por las nuevas generaciones de artistas plásticos a la vez él 

hacía lo mismo con los jóvenes y las nuevas propuestas. Es uno de los artistas argentinos más conocidos y cotizados en los mercados de arte mientras su obra es apreciada de manera unánime por sucesivas generaciones, incluyendo los niños.

Cuando murió en Buenos Aires, el 13 de octubre de 1981, Berni había hecho honor a sus palabras vinculadas a la creación artística: “El arte es una respuesta a la vida. Ser artista es emprender una manera riesgosa de vivir, es adoptar una de las mayores formas de libertad, es no hacer concesiones. En cuanto a la pintura, es una forma de amor, de transmitir los años en arte”. 

Las cartas que escribió en los últimos años de su vida reflejan un aspecto poco difundido de su vida, ligada a los sentimientos afectivos y la poesía.