Seleccionar página
#muestravirtual

Raúl Gómez. Muestra Homenaje

Sábado 10 abril, 2021 |

El Centro Cultural Roberto Fontanarrosa presenta una exposición virtual en homenaje al artista rosarino con curaduría de la artista y docente Laura Capdevila y la participación de su hijo Tomás  y colegas del querido Negro Gómez. 

En agosto pasado, con apenas 59 años y una enorme trayectoria, fallecía el querido artista plástico Rául “Negro” Gómez. Su muerte, inesperada, conmovió al ambiente de la cultura local que valoraba tanto su obra como su persona. A pocos meses de su ausencia, quisimos recordarlo a través de artistas, familiares y amigos. Agradecemos especialmente a Laura Capdevila, curadora de esta exposición, y a Tomás Gómez, hijo de Raúl; así como también a sus colegas y amigos Eduardo Piccione, Carlos Andreozzi y Carlos Sentis por sus generosas participaciones. 

Un retrato íntimo | Por Laura Capdevila 
“El rostro de las flores intimida a la luna” (Matsuo Basho)

—Leelo de nuevo a Basho, a ver… Es como dice Spinetta: transforma todo en vida —decías, Negrito.
En ese mismo azul que, me comentabas, habías perdido, cerca de un matiz cerúleo, ahí estaba el que soñabas desde chico. Pero no lo encontrabas en vigilia.
—Yo perdí un azul— decías.
Siempre concentrado, aunque lo disimulabas con éxito mientras caminabas al kiosco escuchando diferentes voces que te pedían: ¡Un pucho Ruli!
Hablabas con los muchachos de cervezas transpiradas, Ruli.
—Me gusta que me hablen para distraerme.
Aunque esa mente nunca descansaba.
—No hablemos de imagen que es aburrido— decías. —Bailemos. 
Pero inevitablemente comenzaba el sonido de la imagen:
—Quiero situarme en una figuración en la que se vaya desdibujando el detalle anatómico y los cuerpos se relacionen con la abstracción, con el gesto, la huella  del material.
Sus estudios sobre  Alonso, Roux, Velázquez ya habían sido internalizados. Los soportes enormes, las técnicas mixtas, las niñas gato, las reafirmaciones de la identidad, los murales, las esculturas en madera. Cuerpos femeninos habían sido creados desde la gráfica con bolígrafo hasta con acrílico y óleo. Las grandes abstracciones de base blanca integrando elementos tridimensionales. La escritura, los propios textos que desnaturalizaban lo dado por pensado. La poesía. Las melodías que aparecían repentinamente y se registraban con un tarareo en el celular. El reconocimiento. Aunque una atmósfera de alteración en el orden de las cosas estaba avanzando. El proceso creativo estaba resultando  pantanoso, espeso, requería observar cada vuelta formal y conceptual.
Vinieron días de autoexamen visual. Sin certezas. Una intención y pronto la revisión.
Eso es un artista, acordábamos. El individuo inmerso en la invención que provoca. Perdido en sus rotaciones, quedando oblicuo, estando incómodo. Eso no es gratis. Saca el sueño. Selecciona interlocutores. Provoca impotencia.
El ser humano es infinito y sobre eso el Negro daba cátedra.
—Quiero pintar muchas, muchísimas mariposas amarillas que vengan hacia mí, mientras camino por una playa.
Aquella obra estaba proyectada luego de “La sutileza de existir”.
En el siguiente instante, una mirada sobre  los pasteles que estaban en  el piso y pum, otra idea.
—Mi obra tiene que contar algo, una historia, tiene que decirle algo a quien mira—, pensabas en voz alta Negro, en boceto, mientras cortabas chiquitito el perejil y controlabas los hervores con precisión.
Lejos sonaba el celular casi sin pausa y cuando te quedabas en soledad no mezquinabas palabras a nadie.
La palabra y sus juegos, buscar un decir exquisito te importaba mucho. Entendías la responsabilidad de cómo y qué palabras seleccionar. Tus silencios, como tus blancos, tenían la misma importancia. La ironía firme en una mirada  afilada pero comprensiva en exceso.
Confieso que yo temía a esa lucidez. Fuiste un  maestro también en eso.
—Negro, ya hace como 15 minutos que no hablamos sobre vos.
— ¡Es mucho!—decía—. Arranquemos.
Y con la fuerza de su vitalidad soltaba esa carcajada que nunca más escucharé.
Era encantador, estaba encantado y lo sabía.
También sabía que era un bronce caminando, como él decía… tan desde otro lado.

Laura Capdevila
Profesora y Licenciada en Bellas Artes con especialización en Teoría y Crítica. Actualmente está  finalizando el cursado de Maestría en Estudios Culturales de la U.N.R.  También hizo su formación artística con el artista Emilio Torti. Fue ayudante alumno durante 3 años en la cátedra Historia del Arte III de cuarto año de la carrera de Bellas Artes, a cargo de la Prof. Ana María Rico. Se desempeñó como Profesora adscripta en la Cátedra de Escultura III, UNR. Desde 2007 a 20015 trabajó como  profesora de Nivel Superior en el Área Estético Expresiva en Nivel Inicial y Primario del Instituto Leiva de Casilda y en las Cátedras: Pintura I, II y III, Dibujo III en el Profesorado en Artes Visuales, en el Instituto Nro 7 de Venado Tuerto. Es miembro de la comisión directiva de la Casa del Artista Plástico de Rosario. Desde 2017 dicta  los cursos “El desarrollo del dibujo en la historia del arte y su transformación en la actualidad I y II” en la Sede de U.N.R. para Adultos Mayores. Dirigió la Beca Provincial “La posibilidad de la identidad Latinoamericana Contemporánea y su Proyección en el uso de Nuevas Tecnologías”, realizada por el licenciado en filosofía Walter Zaboiski. Ha realizado numerosas exposiciones individuales y grupales, ilustraciones y cursos de arte. Enseña dibujo en su taller particular.  

Raúl Gómez (1961-2020)

Nació en la ciudad de Santa Fe en 1961 y a los 20 años comenzó como dibujante de historietas en publicaciones extranjeras. Estudió en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y su prolífica producción artística combinó tanto expresiones neo figurativas como abstractas. Se destacan sus trabajos en Risario, Página 12 y Fierro. Ilustró tapas de libros y afiches, fue el autor de innumerables murales y realizó escenografías para diversos teatros de la ciudad, al tiempo que expuso en las principales galerías de Rosario, Argentina y Francia. Trabajó con todas las técnicas y materiales. Pintó y dibujó con óleo, pastel, acrílico, grafito, carbonilla, y siempre en absoluta libertad y desprejuicio. Como dibujante, ilustrador e historietista publicó en diversas revistas nacionales e internacionales. Realizó obras para colecciones privadas de Alemania, Italia, Brasil, Chile, Argentina, Hungría y Estados Unidos. 
Su actividad como artista plástico, incluye diversos murales en la citada ciudad: La Sede Bar, Estadio Auriazul Rosario Central, La Puerta Bar, Esquina Dorrego Bar. Se destaca su  importante mural en el restaurante y bar temático Casa del Tango. También realizó esculturas en diversos materiales.