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// Ilimitado. El arte como un juego entre memoria y olvidos.

Del 7 de abril al 7 de mayo el artista plástico Carlos Andreozzi exhibirá su muestra antológica en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa.

El viernes 7 de abril, a las 19.30 horas, se inaugura “Ilimitado”, muestra antológica de Carlos Andreozzi. La misma estará en exposición hasta el 7 de mayo en la sala Augusto Schiavoni y hall central del Centro Cultural Roberto Fontanarrosa (San Martín y San Juan); y podrá ser visitada con entrada gratuita de lunes a viernes de 9 a 21 y los feriados y fines de semana de 10 a 20 horas.

Carlos Andreozzi estudió composición y color con Ezequiel Linares, Barcelona, España. Participó del taller de dibujo y clínica de obra con Jaime Rippa (Rosario, Argentina). Nacido en Rosario en 1953, Carlos vive y trabaja actualmente en su estudio de Granadero Baigorria. En su vasta trayectoria recibió destacadas y numerosas distinciones: Segunda Mención por su obra “Aquellos que hicieron historia” (1986 / Fundación Amalia Lacroze de Fortabat); Primer Premio en el XXV Salón de Arte Moderno (Adquisición Bolsa de Comercio de Rosario / 1990); Premio Municipal de Escultura Manuel Musto (Mención Honorífica con jurado internacional / 1994); finalista premio Mercociudades (Museo Genaro Pérez, Córdoba / 1999); seleccionado finalista premio a la creatividad artística en Artes Visuales (Fondo Nacional de las Artes, CABA) y premio Universidad del Salvador; entro otras. En 2002 obtuvo el primer premio adquisición Municipalidad de Rosario en el XXX Salón de Otoño Artistas Rosarinos y el año siguiendo fue destacado con el primer premio adquisición Sección Blanco y Negro del XII Salón de Arte Contemporáneo de Amigos del Artes. Ha realizado más de cuarenta muestras locales, provinciales y nacionales.

 

Fragmentos de los textos escritos para la muestra y publicados en el catálogo de Ilimitado.

La de Andreozzi, en esta etapa, es una pintura cuya conciencia de sí en tanto arte sublime le permite mantener una cierta estructura semántica en medio del caos organizado y el azar controlado de la poética moderna de la improvisación magistral. Toda una retórica de cultismos se superpone a otra de gestos grandiosos y efectos viscerales de gran inmediatez. Los resultados son buenas pinturas capaces de leerse a sí mismas como gran pintura. En cada una de ellas Andreozzi presenta una escena del drama de la condición del pintor actual. Beatriz Vignoli (Poeta y crítica de arte)

Hay lo ilimitado en esta muestra de Carlos Andreozzi que recorre varios periodos de su prolífica producción. La obra del artista juega con los límites, con lo excesivo, lo intenso. Podemos ver algo de esto en la investigación y la experimentación de Andreozzi, con soportes y los materiales. Es como si Carlos apostara a la multiplicidad, a la heterogeneidad, a favor de una mezcla como en su última producción: el collage, grafito y óleos. En ese puzzle de desnudo de mujer en el que aparecen las diferentes piezas finamente trabajadas, logrando un sensación de unidad Es que en esta muestra antológica, el autor experimenta más allá, mas allá de los límites y las convenciones: lo ilimitado. Y nos invita a seguirlo. Beatriz Piedrabuena (Integrante del grupo de investigación Imagen Cristal).

En esta importante selección de pinturas de Andreozzi, bajo el título de ilimitado, el autor es un convencido de la supremacía de la pintura no tan solo dentro de las posibilidades artísticas sino como herramienta comunicacional, que a veces, pincel mediante, transmuta literatura en imágenes y siempre permite dar a entender sutilmente en lugar de redundar en lo obvio. Ilimitado es un conjunto de obras de distintas épocas aunque inéditas, partiendo desde resignificaciones de Tiziano hasta reinterpretaciones de Bacon, Andreozzi pasa revista a gran parte de sus artistas y poetas preferidos donde la admiración no pasa por la copia técnica sino por el matérico homenaje que, reinas, poliuretanos, pigmentos y pinceles en mano solo él es capaz de consumar. Obras grandes, por sus dimensiones o por su avasallante presencia táctil, nos intiman a sentir y a pensar de manera contundente aunque prevaleciendo siempre el respeto por la obra y por el espectador, que no es otro que el que se genera a partir de sí mismo y de la intensa trayectoria que posee. Se me ocurrió pensar su obra como una materialización de las controversias internas que la vida perpetra, transmutadas en símbolos que sutilmente envían sus señales jugando a aparecer bajo el aspecto contrario. Jorgelina Hazebrouck (Crítica de Arte).

 

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